Dog mom
El año pasado durante la pandemia, debo admitir que sufrí un poco depresión. Creo que pasar mucho tiempo frente al computador y saber que no podía salir a determinada hora, aunque no sea una persona que ame estar fuera de casa, me afectó mucho mentalmente. Por lo que la idea loca de tener una mascota cruzó mi cabeza. Tuve uno al inicio pero mi mamá me hizo dudar tanto en tenerlo que mejor lo di en adopción.
Tomé el riesgo de tener otra mascota, tuve muchos problemas de hecho por esa decisión por cierto, empecé a buscar y siempre quise un perro como el papel Scott jajaja... así que comencé a buscar y vi que el precio estaba super elevado. Pero lo deseaba tanto, que no me importó invertir parte de mi bono. Al fin encontré a mi amigo, la señora aceptó esperar hasta cierta fecha para dármelo y yo efectuar el pago. Lo recogí cerca del toque de queda de ese mes, corrimos a casa con mi hermano para llegar a tiempo. Y allí venía mi hermoso Bruno, en una caja.
Es súper travieso, de pequeño más. Ama comer pollo, salir de paseo, conocer nuevas personas y nuevos perros. Excepto ahora que anda de adolescente, odia a los perros machos. Bota pelo a morir, si juntas todos luego de barrer puede que te construyas un doble de él. Duerme a pierna suelta sobre mi cama. He comprado un cobertor para mi carro para llevarlo a donde pueda, él va conmigo. Bruno se ha convertido en alguien muy especial.
Lo amo tanto, que tan solo pensar que algún día tendrá que partir se asoma mi lagrimita. Por el momento trato de tenerle paciencia, amarlo, es un consentido le compro de todo hasta mejor plan de salud que yo tiene. Él me ayudó a conocer personas de mi colonia, a ser más amable, e inclusive saludar a los vecinos jajaja... siempre está conmigo. No importa lo que esté haciendo o con quien este, siempre me viene a buscar. Definitivamente, mi amigo, mi hijo, mi amor.
Comentarios
Publicar un comentario